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Cada texto se piensa para una página antes que para una pantalla. La pantalla viene después, como un eco amable.
Maison es una revista trimestral sobre el arte de habitar despacio. La hacemos seis personas en una habitación pequeña de Barcelona, con la ventana abierta cuando se puede.
Creemos que algunas cosas valen la pena precisamente porque tardan. Una sopa, una mesa puesta, una conversación que no se interrumpe. Un libro releído. Una taza que sobrevive treinta años de mudanzas.
Hacemos esta revista porque echábamos de menos un tipo de lectura que ya casi no existe: la que no tiene prisa, la que cree en el adjetivo justo, la que imprime sus textos antes de publicarlos en una pantalla.
No tenemos nada contra la velocidad. Solo pensamos que no todo lo que importa cabe dentro de ella.
Cada texto se piensa para una página antes que para una pantalla. La pantalla viene después, como un eco amable.
Cuatro números al año, uno por estación. Lo que cabe en una mañana de marzo no cabe en una de noviembre, y nos parece bien.
A quien escribe, a quien fotografía, a quien diseña. Todos nuestros colaboradores cobran antes de que el número esté en imprenta.
Ningún anuncio, ningún patrocinio, ningún trato. Maison se sostiene únicamente con sus lectoras y lectores. Por eso podemos mirar despacio.
Periodista y autora de El cuaderno de las cosas pequeñas. Vive en Girona. Hace pan los miércoles y los sábados.
Fotógrafa documental, formada en Arles. Trabaja sobre todo con luz natural. No retoca casi nada.
Antes editor en Anagrama. Cree en la coma de Oxford y en levantarse a las cinco. Escribe sobre rituales y café.
Arquitecta de formación, escritora por elección. Le interesa cómo la luz construye una habitación.
Vive en el distrito XI. Escribe sobre oficios, tejidos y las cosas que se hacen con las manos.
Diseñadora gráfica. Responsable de la tipografía, la grilla y la calma visual de cada número.
Inés y Helena se sientan en una mesa larga del Born a anotar lo que querían leer y no encontraban en ninguna parte. Una de las hojas se llamó, ya entonces, Maison.
Mil ejemplares impresos en una imprenta familiar de Sant Cugat. Se agotaron en tres semanas. Reimprimimos doscientos más con disculpas.
Tomás, Sofía, Laia y Margaux se incorporan. Empezamos a publicar cuatro números al año. La carta semanal nace en mayo.
El que tienes entre las manos, o en la pantalla. Cinco mil suscriptoras y suscriptores en cuarenta y un países. Seguimos sin tener oficina.
Una revista no es un negocioInés Bartolomé · Carta del número I
con palabras. Es una conversación
con quien todavía sabe esperar.